lunes, 11 de febrero de 2013

GESTIÓN DEL TIEMPO

Dícese que el tiempo es oro, más aún cuando apremia, y el que corresponde al buen descanso, éste vale más maravedís aún.

Leía o escuchaba, que hay dos maneras de gestionar el tiempo (la única cosa que nos viene dada que es de igual para todos los de una generación).

Por esto hay tal filósofo que te cuestiona: " y tu sabrás, muchachuelo, que es lo que haces con el tiempo que se te ha dado".

Entonces, se dice que hay dos maneras de organizarlo: la una es rutinaria y la otra es espontánea.

La rutinaria: 

La rutina, según algunos expertos, es la manera más eficiente para hacer las muchas cosas que tenemos establecidas.
La rutina nos corrige los estados de ánimo y nos ordena el tiempo según algunas reglas sociales. Dormir ocho horas ( por la noche ), trabajar ocho horas por el día, ir al gimnasio, mirar el telediario o hacer un poco de lectura, etc etc..
La rutina enseña al cuerpo que por la noche debe estar preparado para descansar, por la mañana debe estar atento para el trabajo, cuando hace deporte debe estar activo, sosegado cuando está acobijado o atento cuando está in itinere.

La rutina tiene muchas ventajas y consideraciones, aún así, también atorga ciertas anomalías.

Dice Paulo Coelho: "si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina. Es mortal"

La rutina puede ser pesada y agobiante. Te encorseta y te esclaviza.
Pero es del todo conocido; la sociedad actual, ordenada y mesurada, funciona de tal índole y agravio... para el estrés de muchos.

Por esto, se concluye que la rutina es buena siempre y cuando sea rica y variada, y, en ocasiones, pueda atender a las peticiones de espontaneidad del individuo.

La espontánea:

La gestión del tiempo de una manera espontánea goza de unas dimensiones diferentes.
Trabajar cuando uno lo siente y quiere, seguro que esmera un mejor esfuerzo y dedicación en ello.
Sobre el tiempo ocioso, seguro que se atribuye con más afinidad al individuo.
Sobre el descanso y el reposo, es el mismo cuerpo y mente los que exigen su reclamo.

Seguro que la gestión espontánea es más pura y verdadera. Más noble al individuo y menos noble a la sociedad; y seguro más difícil de conciliarse con los demás conciudadanos.

La espontánea puede pecar de no cumplir aquello que recomendaba Picasso: "que la inspiración me encuentre trabajando".
Seguro que la actitud espontánea es más vanidosa e inconstante, aún así puede ser devota y entregada con el apasionamiento a una actividad concreta.

En este mundo actual, el 95% de los ciudadanos se rigen por la gestión rutinaria del tiempo. Estamos repletos de obligaciones, tanto en los trabajos como en los hogares. Es por esto, que parte del mundo padece de una rutina mal llevada...

Entonces, es de nuestras preocupaciones atender los posibles desaliñados sobre la gestión de nuestro tiempo.


Porque, tal y como decía otro sabio: "Si sabes donde (y cuando) empieza, y sabes donde (y cuando) acaba, esto...amigo, no es una aventura"