jueves, 16 de mayo de 2013

ESPAÑA Y EL PSICÓLOGO

España lo está pasando mal, yo creo que necesita ayuda, ayuda de un especialista, de un psicólogo.

España tiene un conflicto interno muy fuerte que la está destrozando por dentro.

España tiene una realidad que no quiere ver y una personalidad que no quiere aceptar.

Eso es debido a que las personas (y los países) somos entes complejos, no sólo tenemos una verdad y una personalidad (sino muchas); pero, normalmente, la corriente dominante impone una imagen y margina y esconde la otra. Esta otra queda inhibida y latente; pero está allá, en letargo.

Aún así, a la larga, esta personalidad silenciada quiere salir, quiere expresarse. Esta parte, se exclama y exige atención, porque también es una parte viviente de este ser (España);  pero la tendencia es a marginar y no querer escuchar esta parte y, en definitiva, a tenerla dominada, a mostrar sólo una fachada, una parte voluntaria.

Pero esta fachada que muestra España y de la cual quiere ostentar, es una fachada falsa; no tiene contenido, no está respaldada. Hay algo que se mueve detrás que nos indica que esta fachada es falsa, es postiza.

Si fuera una fachada real, representaría exactamente lo que tiene dentro, y, entonces, su imagen (la que quiere mostrar al mundo) sería fiel y consistente.

Pero, muy a su pesar, esto no es así. Esta fachada no se sustenta, no es creíble, muestra imperfecciones.
Este es el motivo por el cual España es un país que se irrita al más mínimo ataque a su personalidad "dominante" y a su voluntad de apariencia. Esta irritabilidad, inexorablemente, delata su inseguridad, su debilidad, su falacia. Su animadversión atávica a sus singularidades confirma su existencia y cuantifica la  fuerza e importancia de las mismas. Su susceptibilidad a ellas la convierte en obstinada, cruel.

Este es el motivo por el que España quiere aniquilar esta voz interna y lejana que quiere expresarse. Este es el motivo por el cual la parte dominante amenaza esta parte que no desea, la humilla y ataca deseando que se desvanezca.

Para esta España, sería mucho más fácil ser simple y nítida, tal y como las ideas prefabricadas de otras épocas la vistieron; pero esta España, nunca ha existido como tal.

España se inflama porque esta parte que no desea, que no digiere, muy a su pesar, también existe, y existe con fuerza; y aunque intente modularla, esta parte va por libre, tiene voz propia.

La parte dominante no acepta como es en realidad su conjunto (España); su pluralidad, su dualidad, sus singularidades; niega la realidad y quiere imponer su idea (su ideal).



Si España va al psicólogo, quizás..

....éste le enseñe que esta lucha interna requiere un proceso de transformación del conjunto a través de un proceso traumático para dar cabida a todas las sensibilidades del ente; o una ruptura.
....que este proceso va a ser conflictivo y doloroso; y aunque duela, se tendrá que afrontar porque dentro de ella hay sensibilidades que no están siendo atendidas.
.....y que hay una realidad que pide paso, y que es de necios negarla.

Quizás le haga un análisis del tipo: se está produciendo un conflicto entre la España ideada y la España real; o entre la España inmóvil y la España cambiante,...


Porque hay dos maneras de afrontar la vida: aceptar lo que en realidad somos, o no aceptarlo y tratar de justificar, obstinada e infructuosamente, nuestro engaño mayor.